El proyecto plantea el desarrollo en 3 fases de un campus universitario estructurado en torno a un eje central peatonal que concentra la actividad social y académica. La propuesta combina integración urbana, espacios públicos de calidad, movilidad sostenible y posibilidades de crecimiento futuro. Los edificios se organizan alrededor de patios verdes que fomentan el bienestar y la convivencia, mientras que la nueva sala de eventos y las áreas públicas refuerzan la conexión entre el campus y la ciudad.
El concepto de movilidad prioriza los desplazamientos peatonales y ciclistas. El eje central del campus queda reservado exclusivamente para estos usuarios, mientras que el tráfico rodado se desvía hacia los aparcamientos periféricos y las calles secundarias. De este modo se crea un entorno más seguro, tranquilo y sostenible.
Los nuevos edificios del campus se organizan principalmente alrededor de patios interiores ajardinados. Estos espacios verdes proporcionan zonas de descanso y estancia para los estudiantes, mejoran la calidad ambiental y favorecen la interacción social y la comunicación entre los usuarios.