El proyecto plantea un gran parque habitado donde el espacio público es el elemento organizador principal. La combinación de naturaleza, equipamientos de proximidad, jardines comunitarios, espacios deportivos y recorridos peatonales crea un entorno que fomenta la convivencia, la inclusión social y la calidad de vida de residentes de diferentes edades y perfiles socioeconómicos.
El proyecto apuesta por una intensa relación entre vivienda y espacio público. Las viviendas en planta baja disponen de jardines privados, mientras que las cubiertas de los edificios se transforman en jardines comunitarios destinados a actividades compartidas, huertos urbanos y espacios de encuentro vecinal. Algunas cubiertas también incorporan usos recreativos y deportivos, como pistas para baloncesto, fútbol o patinaje.
Los jardines en cubierta y las zonas comunes se conciben como lugares de encuentro para los residentes, favoreciendo la interacción social y el desarrollo de actividades comunitarias.
El principal valor del proyecto es la conservación del carácter arbolado y paisajístico existente. El diseño mantiene el cinturón verde perimetral y la mayor parte de los árboles maduros, reforzando la vegetación con nuevas plantaciones.
El interior del ámbito se plantea como un parque continuo donde senderos, plazas, áreas de estancia y zonas de juego se entrelazan sin límites rígidos. Niños, jóvenes, adultos y personas mayores comparten un mismo paisaje mediante una red de espacios conectados que favorecen el encuentro espontáneo y la convivencia intergeneracional.
Los recorridos peatonales utilizan pavimentos permeables que facilitan la infiltración natural del agua de lluvia. Asimismo, los jardines en cubierta y los sistemas de vegetación vertical contribuyen a mejorar el microclima, reducir el polvo ambiental y aumentar la biodiversidad.